martes, noviembre 29, 2005

 

en América Latina o en Europa: el Neoliberalismo produce violencia y marginalidad


Durante 20 días, desde el 27 de octubre recién pasado, diversas ciudades de Francia, pero sobre todo París, se vieron tomadas por una revuelta popular encabezada por jóvenes habitantes de los barrios marginales. Fueron miles los automóviles quemados, además de las escuelas, servicios públicos, estaciones de policía y locales de empresas transnacionales los que fueron atacados y quemados.

Revueltas de este tipo ya se habían producido durante la última década en Argentina, Bolivia, Venezuela o Ecuador. La sorpresa y la novedad es que se trata de un país rico como Francia, instalado en el medio de la Europa del Mercado Común.


La revuelta estalló en Clichy-sous-Bois, después de la muerte de

dos jóvenes de 15 y 17 años que mueren carbonizados al entrar en una cabina donde había un transformador de electricidad gran potencia. Un tercero fue gravemente quemado y está en el hospital. Los jóvenes huían de un control policial, porque no tenían con ellos las cartas de identidad. Temían, entonces, sufrir los golpes, arrestos y humillaciones habituales. Los jóvenes estaban jugaban al fútbol y no robando, como decía la versión oficial de la policía.


En la pequeña ciudad de Clichy-sous-Bois, viven más de 28.000 personas, cerca del 26,5% son familias pobres. La cesantía es astronómica (entre 20,7% y 50% según los sectores), el hábitat esta degradado, los jóvenes estigmatizados por los medios de prensa y por las políticas neoliberales que implementa el gobierna francés. Allí conviven más de 36 etnias, inmigrantes pobres de primera, segunda y tercera generación, excluidos de la riqueza que produce un país desarrollado como Francia.


Se trata de barrios muy parecidos a las comunas pobres de Santiago, como Renca, Conchalí, Pedro Aguirre Cerda o el Bosque. Donde la cesantía y los trabajos precarios afectan a amplios sectores de la población. Donde la discriminación y estigmatización de los jóvenes es cotidiana. Donde la pobreza acosa a nuestras familias y condena los jóvenes a repetir el círculo de la exclusión.


El neoliberalismo ha globalizado al tercer mundo. Ya no se trata de una exclusividad de los países más pobres. Sino que, tal cómo en Chile, el aumento de la desigualdad produce en un mismo país, en una misma ciudad, la pobreza y la marginalidad más terrible, a poca cuadras de la riqueza más escandalosa.


Es cierto que en el caso de Francia las diferencias culturales y raciales es uno de los factores que impulsa la espiral de violencia. Pero también es cierto que durante décadas Francia fue un país que con una activa acción del Estado acogió a millones de inmigrantes integrándolos a su sociedad y a su economía.


La razón profunda de la violencia social es la aplicación del Sistema Neoliberal. Es la voluntad desenfrenada de lucro de las transnacionales y de los grandes capitales nacionales, y el desplazamiento de los derechos y necesidades humanas, lo que produce la marginalidad y la pobreza.


Sin cambios en el modelo económico y social, no se puede terminar con la pobreza, con la marginalidad, con la violencia. Sólo las propuestas que reinstalen al ser humano en el centro de preocupación de las sociedades pueden superar estos fenómenos. Sólo propuestas de tansformación social y democráticas pueden enfrentar con éxito éstos desafíos.


Comments:
Carlos

No creo que haya causas y soluciones únicas. Creo que mientras como país no estemos abiertos y seamos competentes para un dialogo entre todos basados en el deseo de un Chile mejor, en que cada uno recupere su dignidad, seguiremos con los problemas que señalas

Un gran abrazo y gracias por el link
 
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