lunes, diciembre 11, 2006
Obituario con Hurras para Pinochet
Para muchos de chilenos este 10 de diciembre ha sido un día de sentimientos encontrados. A las 14:15 minutos murió Agusto Pinochet Ugarte, el tirano. Ha muerto el asesino, el ladrón, el traídor ... no el único, pero sí el principal de todos.
Ha muerto y salimos miles y miles a las calles para que nadie suponga siquiera que hemos olvidado, o que podemos sentir indiferencia o pena por su muerte. Para que nadie se atreva a suponer que pueden darle honores de Estado.
Hay quienes, situándose desde posiciones asépticas, han criticado la fiesta popular que se desató en muchos lugares de nuestro país al conocerse la noticia de la muerte del dictador. Es que probablemente han olvidado que no es desde posiciones asépticas que se transforma la vida, es que probablemente han renunciado a transformar la vida, y que finalmente esta expresión, mezcla de dolor y alegría del pueblo de Chile, les incomoda y molesta incluso a la vista.
La otra cara de la moneda es que también es cierto que ha muerto sin ser condenado. Él, sus antiguos amigos y sus amigos nuevos de los gobiernos que se dicen democráticos, sus artimañanas y su dinero, lograron evadir a la justicia cobarde que aún tenemos en nuestro país.
Será sin duda una mancha dificil de borrar en nuestra historia. Pero al menos, no será una mancha que portaremos quienes nunca dejamos de luchar por que existiera verdad, jusitica y castigo en nuestro país. Será una mancha para el Poder Judicial, para que quienes pactaron la impunidad como parte de su transición y para quienes nunca han asumido su responsabilidad en los horrores cometidos durante la dictadura. Para nosotros será una señal de alerta, para seguir luchando día a día para que sus cómplices sigan entrando en las cárceles a pagar condena por sus crímenes.
En el intertanto, festejaremos su muerte, llenos de nuestros dolores y nuestras alegrías, para que, como dice Benedetti, nadie olvide que éste es un muerto de mierda.
Ha muerto y salimos miles y miles a las calles para que nadie suponga siquiera que hemos olvidado, o que podemos sentir indiferencia o pena por su muerte. Para que nadie se atreva a suponer que pueden darle honores de Estado.
Hay quienes, situándose desde posiciones asépticas, han criticado la fiesta popular que se desató en muchos lugares de nuestro país al conocerse la noticia de la muerte del dictador. Es que probablemente han olvidado que no es desde posiciones asépticas que se transforma la vida, es que probablemente han renunciado a transformar la vida, y que finalmente esta expresión, mezcla de dolor y alegría del pueblo de Chile, les incomoda y molesta incluso a la vista.
La otra cara de la moneda es que también es cierto que ha muerto sin ser condenado. Él, sus antiguos amigos y sus amigos nuevos de los gobiernos que se dicen democráticos, sus artimañanas y su dinero, lograron evadir a la justicia cobarde que aún tenemos en nuestro país.
Será sin duda una mancha dificil de borrar en nuestra historia. Pero al menos, no será una mancha que portaremos quienes nunca dejamos de luchar por que existiera verdad, jusitica y castigo en nuestro país. Será una mancha para el Poder Judicial, para que quienes pactaron la impunidad como parte de su transición y para quienes nunca han asumido su responsabilidad en los horrores cometidos durante la dictadura. Para nosotros será una señal de alerta, para seguir luchando día a día para que sus cómplices sigan entrando en las cárceles a pagar condena por sus crímenes.
En el intertanto, festejaremos su muerte, llenos de nuestros dolores y nuestras alegrías, para que, como dice Benedetti, nadie olvide que éste es un muerto de mierda.
Obituario con hurras
Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados los que gritan de noche
los que sueñan de dia
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.
Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados los que gritan de noche
los que sueñan de dia
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.
Mario Benedetti
